7.05.2010
- Por Elena CdP
Hoy viajamos hasta la Cuba colonial, nos adentraremos en una hacienda del interior de la isla y también disfrutaremos de la vida social de La Habana gracias a la novela Pasión indiana. Es la primera novela romántica que ha salido de la pluma de Gabriela Alexander, una escritora nacida en Estados Unidos, pero que reside desde hace un tiempo en España. La editorial que se ha decidido a publicar esta novela inédita es Cisne que, como siempre, ha escogido una portada muy atrayente.
En 1852, la joven Sarah O’Brien abandona el convento neoyorquino donde había ingresado como novicia y pone rumbo a La Habana, donde ha sido contratada para cuidar a la esposa del dueño de una plantación de caña de azúcar. A su llegada, su nuevo patrón, Alejandro, le comunica que su esposa acaba de morir, pero se ofrece a acogerla hasta que encuentre un nuevo empleo. Enseguida surge una fuerte atracción entre ellos, aunque antes de rendirse a la pasión, Sarah deberá esclarecer los oscuros misterios que rodean al galán… ¡Vaya protagonista masculino que nos ha dibujado Gabriela Alexander! Decir que es misterioso, oscuro y rudo sería quedarse corto en detalles, es uno de esos tipos que te interesan desde la primera página, porque se ve a las claras que esconden mucho en su interior, y que no son tan fieros como puede parecer a primera vista. Y es que a este hacendado nacido en España le es muy difícil compaginar su promesa de no volver a enamorarse (y de paso no volver a sufrir) con la visión de Sarah. Es muy vívida la forma que ha tenido la autora de reflejarnos la lucha interior que batalla Alejandro, así como sus motivaciones.
La protagonista femenina no le va a la zaga, en este caso no hay nada de misterio, pero sí mucha perspicacia e inocencia a la vez, una curiosa combinación que en Sarah da unos resultados magníficos, puesto que enseguida te sientes vinculada a ella. Y es que con una protagonista que no se amilana ante las dificultades, que lucha por lo que ella cree que se merece y que sabe mantener su orgullo intacto es muy difícil no sentir un interés extra por la lectura
Desde el comienzo se va que la historia de amor no va a ser nada fácil. El carácter autoritario de Alejandro y la tendencia a no morderse la lengua de Sarah propician más de un rifi-rafe al comienzo de la novela. A esto le seguirá la pasión, la atracción, y los celos.
Los personajes secundarios aunque quizás están algo menos logrados cumplen correctamente con su papel en la obra. En concreto son tres los que me han llamado la atención. Por una parte Gastón, un amigo de Alejandro que se enamora perdidamente de Sarah y compite con él para lograr su amor. Por otra parte una condesa que Sarah conoció en su viaje por mar que resulta ser toda una protectora. Y para finalizar, Violeta, la difunta esposa, quien, pese a estar fallecida cuando comienza la novela, juega un papel determinante en la relación amorosa entre Sarah y Alejandro.
El misterio que rodea la muerte de Violeta es sin duda uno de los mejores alicientes que tiene este libro, puesto que por mucho que Sarah intenta sonsacar a los miembros del servicio, hay un hermetismo absoluto en este aspecto, y no será hasta las últimas páginas hasta que descubramos cual es la verdadera historia de la fallecida.
Con un marco incomparable como es la Cuba colonial, “Pasión indiana” es una de esas novelas que merece la pena leer, sobre todo por aquellas lectoras nostálgicas que añoran la forma de escritura de las autoras clásicas, porque Gabriella Alexander es capaz de emularlas a la perfección.